San Pedro de Alcántara (1499-1562)
Juan de Sanabria ingresó en 1515 en el convento de San Francisco de los Majaretes, perteneciente a la Provincia Descalza de San Gabriel. Cuando profesa cambia su nombre por el de Fray Pedro de Alcántara. Mientras estudia, entre 1516 y 1524, vuelven a existir tensiones entre la Provincia Observante de Santiago y la Provincia Descalza de San Gabriel. Fray Pedro opta por la defensa del espíritu franciscano primitivo que defiende su Provincia: pobreza absoluta, descalcez, retiro para la oración, abandono total en manos de la Providencia Divina y ministerio de la predicación.
Su calidad humana y religiosa le hacen desempeñar numerosos cargos en su Provincia: Guardián de los conventos de Nuestra Señora de los Ángeles y de San Onofre de La Lapa, Definidor de la Provincia en tres ocasiones (1535, 1544 y 1551), Custodio en el Capítulo General celebrado en Salamanca en 1553, y Provincial en el trienio de 1538-1541. Terminado su Provincialato, se traslada a Portugal, donde Fray Martín de Benavides estaba iniciando vida eremítica en las montañas de la Arrábida. Allí permanecerá hasta que el Capítulo Provincial de 1544 lo nombre Definidor. En 1549, atraído por la vida eremítica de la Arrábida, regresa a Portugal. Allí Fray Pedro de Alcántara, Fray Martín de Benavides, Fray Diego de Lisboa y Fray Francisco de Piedrahita organizan un género de vida penitente, solitaria y pobre. Este género de vida atrae vocaciones y reciben dos nuevos conventos: Nuestra Señora de la Consolación de Palhaes y Nuestra Señora de la Piedad. En Palhaes, San Pedro será maestro de novicios y colaborará en la redacción de los Estatutos de la Custodia de la Arrábida. Sin embargo le niegan la incorporación a dicha Custodia.
San Pedro de Alcántara decide entonces, en 1557, abandonar la descalcez vinculada a la Observancia y se integra en los Franciscanos Conventuales Reformados, para poder actuar con mayor libertad.
El Palancar
Se establece en una casa de retiro en Santa Cruz de Paniagua (Cáceres), para luego hacerlo en una pequeña casa en El Palancar (Pedroso de Acím, Cáceres). Este convento de El Palancar será la primera fundación de su reforma. Estando en él, en 1558, Carlos V lo llama a Yuste para que lo confiese. En 1559, Fray Pedro es nombrado Comisario General de los Franciscanos Conventuales Reformados en Roma. Con el permiso del Ministro General de los Conventuales se erige en 1559 la Custodia de San José (que asume los conventos de la reforma de Fray Juan Pascual) de la que San Pedro es nombrado Custodio. En 1561, ya en España, y reunida la Custodia de San José en El Palancar, se produce a la erección de la misma como Provincia de San José, dentro de la Conventualidad. Se redactan entonces Constituciones para la nueva Provincia, inspiradas en las de la Provincia de San Gabriel de 1542. Ambas ideadas por San Pedro de Alcántara.
Real Capilla con el Sepulcro de San Pedro de Alcántara,
Arenas de San Pedro (Ávila)
San Pedro muere en Arenas de San Pedro en 1562, cuando la Provincia de San José pensaba en unirse a la Observancia abandonando la Conventualidad, cosa que al final sucedió (1563). Los Observantes prometieron respetar la idiosincrasia de los Descalzos, pero no cumplieron. Pretendieron asimilar a su jurisdicción la nueva Provincia de San José, disgregando sus conventos, pero el rey Felipe II apoyó a los Descalzos. En 1568, San Pío V expidió un breve en el que ordenaba a los Observantes no molestar a los Descalzos en sus dos Provincias (San Gabriel y San José) y Custodias. En este momento, la Provincia de San José rompió relaciones con la Observancia, cosa que también hará la de San Gabriel, continuando su crecimiento. Las Provincias de San Gabriel (1519) y de San José (1561) serán origen de las Provincias Descalzas de San Juan Bautista de Valencia (1577), San Pablo de Castilla La Vieja (1594), San Diego de Andalucía occidental (1620), San Pedro de Alcántara de Andalucía oriental (1658), La Inmaculada Concepción de Castilla La Nueva occidental (1792), y la Custodia de San Pascual Bailón de Murcia (1795). En los territorios españoles de ultramar se erigen las Provincias de San Gregorio Magno de Filipinas (1586) y San Diego de México (1670).
Estadísticas de los Franciscanos Descalzos peninsulares en 1728:
- Provincia de San Gabriel: 33 conventos y 750 frailes.
- Provincia de San José: 42 conventos y 900 frailes.
- Provincia de San Juan Bautista: 31 conventos y 834 frailes.
- Provincia de San Pablo: 23 conventos y 592 frailes.
- Provincia de San Diego: 12 conventos y 370 frailes.
- Provincia de San Pedro de Alcántara: 22 conventos y 439 frailes.
- Total: 163 conventos y 3885 frailes.
3. El espíritu de la descalcez franciscana
« San Pedro de Alcántara, el gran reformador franciscano, es el hombre que expresa y sintetiza, de manera abrupta y desmesurada, si se quiere, toda la riqueza interior, mística y contemplativa, toda la ascética furiosa, y toda la proyección apostólica y misionera sin límites de la España espiritual del siglo XVI. Producto y signo de aquella vitalidad magnífica. Su exponente genial ». (Baldomero Jiménez Duque)
Las reformas dentro de la Orden son una constante histórica hasta hoy día. ¿Y qué buscaban y buscan estos hombres de ayer y hoy? Buscan intentar vivir la Regla en toda su pureza y sin glosas (como señaló San Francisco en su Testamento), llevando una vida de mayor austeridad, pobreza, oración, soledad, fraternidad, minoridad y apostolado. Se trata de espíritus inquietos e inconformistas que no se dejan vencer por la costumbre acomodada y que apuestan por vivir el carisma franciscano proyectando una fuerte significatividad que atrajo y sigue atrayendo a muchos. Porque estas reformas siempre atrajeron numerosas vocaciones y sirvieron para impulso y renovación de la Orden y de la Iglesia.
Los Franciscanos Descalzos o Alcantarinos fueron una de estas reformas que insuflaron aire nuevo al viejo tronco de la Orden. Los Descalzos articularon su proyecto de vida conforme a unos núcleos esenciales: pobreza-minoridad, comunión fraterna, oración-comunión con Dios, y misión apostólica.
El ideal de la Descalcez Franciscana se concretó en las Ordenaciones, firmadas por San Pedro de Alcántara, emanadas del Capítulo en el que se erigió la Provincia de San José (1561). Este código normativo (ampliado en 1562) será la base de la elaboración de las Constituciones de las diversas Provincias Descalzas que irán surgiendo con el tiempo.
En dichas Ordenaciones de 1562 « se ordena, en primer lugar, que todos los frailes guarden la Regla de Nuestro Padre San Francisco sin usar de alguna Bula que relaje la misma » (nº 1). A continuación se establece la forma de recitar el Oficio Divino, el tiempo dedicado a la oración mental (tres horas diarias), el ejercicio de la disciplina comunitaria, y los ayunos y abstinencias a pan y agua, que tenían lugar prácticamente todos los días… (nº 3-5). Pero lo que llama mayormente la atención es lo que se prescribe referente a la pobreza y austeridad de vida: « Se ordena que no se demande para los frailes sanos, carne, pescado, vino ni otra cosa alguna, salvo cuando faltase pan, que vayan a pedir una vez a la semana, o más si alguna vez fuera necesario… Y no se coma, los miércoles, ni se fuerce a los frailes sanos a que coman en ningún tiempo, carne, ni grosura, ni huevos, ni cosas de leche o pescado… No se haga cuesta de alguna cosa, salvo aceite, legumbres y fruta, para un mes o dos o más…, pero esto ya con permiso de los Superiores » (nº 9).
Los frailes deben andar todos descalzos y vestidos de sayal tosco y pobre, sus hábitos « no sean más largos de hasta el tobillo ni más anchos de diez palmos, y las mangas no tengan más de un geme a las bocas, ni más de palmo y medio a los hombros… Y los mantillos no sean más largos de cuanto cubran los cabos de los dedos… » (nº 10).
Para el reposo nocturno se « ordena que todos los frailes sanos duerman sobre un corcho o tabla y pellejo puesto. Y pueden tener una o dos mantas de sayal en los meses de otoño-invierno, el resto del año nada » (nº 11). Se establece una excepción para los frailes ancianos y enfermos: « Los frailes viejos sean muy bien tratados; y los enfermos muy bien curados… » (nº 12).
Claustro en El Palancar
Respecto a las edificaciones de los conventos prescriben: « Ninguna pared de las casas sea de cantera labrada, y toda la madera de la casa sea tosca y no labrada a cepillo… La iglesia tenga a lo menos 8 pies de ancho y 24 de largo, con capilla y todo; y a lo más, 10 pies de ancho y 30 de largo… ». Y siguen las medidas de las demás dependencias. Al tratar de las celdas se dice: « Todas las celdas no tendrán más de siete pies de largo y seis de ancho… Las puertas de las celdas no tendrán más de media vara de ancho y una vara y tres cuartos de alto, y las ventanas serán del ancho de las puertas y un tercio más alto » (nº 18).
San Pedro de Alcántara plasmó este diseño en el convento de El Palancar (que aún permanece en pie), cuna de su reforma y el primero de los fundados por él de nueva planta. El Palancar, la « Porciúncula alcantarina », fue su paraíso en la tierra.
Con el tiempo, esta rígida observancia fue paulatinamente suavizada, pero mantuvo en esencia el ideal austero de la reforma alcantarina, que, junto a la revalorización del espíritu orante-contemplativo, tuvo una gran proyección apostólica en la evangelización de las gentes y en tierras de misión. Los Descalzos crecieron rápidamente en número, y dieron grandes Santos a la Iglesia. Su identidad netamente española los condujo a querer separarse de la Orden y constituirse en Orden exenta, a imagen de lo que habían hecho los Capuchinos, pero esto no pudo lograrse. Fuertemente dañados por los acontecimientos de principios del s. XIX (invasión francesa, desamortización…) finalmente fueron asumidos en la unión de todas las ramas Observantes que dieron lugar en 1897 a la Orden de Hermanos Menores. Sus frailes firmaban como OFM.Alc.
Capilla de San Pedro de Alcántara en El Palancar
Santos Franciscanos Descalzos-Alcantarinos:
1. San Pedro de Alcántara (1499-1562)
2. San Pascual Bailón (1540-1592)
- 6 protomártires del Japón (+1597):
3. San Pedro Bautista Blázquez
4. San Felipe de Jesús
5. San Francisco Blanco
6. San Francisco de San Miguel
7. San Gonzalo García
8. San Martín de la Ascensión
9. San Juan José de la Cruz (1654-1734)
10. San Gil María de San José (1729-1812)
11. San Antonio de Santa Ana Galvao (1739-1822)
12. Beato Francisco Gálvez, mártir del Japón (1576-1623)
- 10 mártires del Japón (s. XVII):
13. Beato Pedro de la Asunción (+1617)
14. Beato Pedro de Ávila
15. Beato Vicente de San José (+1622)
16. Beato Francisco de Buenaventura
17. Beato Pablo de Santa Clara
18. Beato Francisco de Santa María (+1627)
19. Beato Antonio de San Francisco
20. Beato Antonio de San Buenaventura (+1628)
21. Beato Domingo de San Francisco
22. Beato Gabriel de la Magdalena (+1632)
23. Beato Juan de Prado, mártir de Marruecos (1563-1631)
24. Beato Sebastián de Jesús (1665-1743)
25. Beato Modestino de Jesús y María (1740-1800)
26. Beato Andrés Hibernón (1534-1602)
Source : vocacionesfranciscanosofm.blogspot.ch
PAX